Recurrí al signo de Marte. Caminé desesperado y broncudo, esperando sólo lo peor. Recurrí con toda disposición y semblante. Por un momento quise alcanzar el Amok. Es tonto saberlo, pero no existe un clima propicio. Todo es tan hipócrita. Los sentimientos, la vida misma.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario